Mientras el algoritmo de Facebook trabaja a marchas forzadas para posicionar la cara de Samuel García en cada rincón del país, las oficinas de la Secretaría de las Mujeres en Nuevo León operan bajo una sombra de desesperación. El contraste es tan nítido que resulta criminal: un gobierno que presume modernidad y “empoderamiento” en videos de alta definición, mientras en la vida real somete a sus trabajadoras a una precariedad propia de la “vieja política” que tanto dice combatir.
La denuncia es clara y dolorosa: cerca de 50 trabajadoras sociales, psicólogas y abogadas —el corazón operativo que atiende a víctimas de violencia— suman meses de irregularidades en sus pagos. Para ellas no hay “Nuevo Nuevo León”, solo la vieja historia de un patrón que no cumple.
El top del cinismo: millones al algoritmo, cero a la Secretaría de las Mujeres
Es imposible ignorar el elefante en la habitación. Nuevo León se ha consolidado como el estado que más gasta en publicidad digital en todo México. La obsesión de Samuel García por ser el político más visto de la nación ha desplazado las obligaciones básicas de cualquier administración: pagar a sus trabajadores.
Para entender la magnitud del desprecio presupuestal, basta con mirar la distribución de prioridades en el estado:
| Concepto | Realidad en Comunicación Social (Samuel/Mariana) | Realidad en la Secretaría de las Mujeres |
| Gasto Trimestral | 12.4 Millones de pesos (Solo Samuel) | 0 pesos pagados en los últimos 2 meses |
| Alcance | Millones de usuarios en 32 estados | Deudas personales y falta de liquidez para el personal |
| Consecuencia | Posicionamiento electoral para el 2030 | Inestabilidad emocional y laboral de las trabajadoras |
| Prioridad de Pago | Inmediata y automática a Meta Platforms | Postergada, ambigua y bajo amenaza |
Secretaría de las Mujeres: Graciela Buchanan y el silencio cómplice
Las afectadas denuncian que en la Secretaría, encabezada por Graciela Buchanan, la respuesta al reclamo por sus salarios ha sido el silencio o, peor aún, la amenaza velada. No solo les retiraron los apoyos de transporte y la flexibilidad de home office, sino que se les exige seguir cumpliendo jornadas completas bajo la promesa de un pago que nunca llega.
Es una ironía perversa. La institución encargada de velar por los derechos de las mujeres en el estado es la misma que está ejerciendo violencia económica contra sus empleadas. Mientras Mariana Rodríguez utiliza las redes sociales para mostrar una cara “humana” y caritativa del gobierno, las mujeres que realmente sostienen el sistema de justicia y atención integral están siendo empujadas al borde de la quiebra personal.
¿Dónde está el dinero del presupuesto estatal?
Las empleadas, que perciben honorarios de aproximadamente 25 mil pesos, se preguntan con justa razón qué ha pasado con el recurso etiquetado para sus plazas. Si Samuel García gasta el 65% de su publicidad fuera de Nuevo León, queda claro que el dinero de los impuestos no se está usando para fortalecer las instituciones locales, sino para financiar la precampaña eterna de un hombre que ya no tiene los pies sobre la tierra.
No se puede hablar de un gobierno protector de las mujeres cuando se les niega el sustento básico. Cada “like” pautado con dinero público en Chiapas o Guerrero es un peso que se le robó a una psicóloga que atiende casos de feminicidio en Guadalupe o Monterrey.
Un gobierno de filtros que oculta una realidad rota
Samuel García ha construido un imperio de cristal basado en pautas publicitarias y filtros de Instagram. Sin embargo, la realidad está rompiendo el cristal. Un estado no puede ser “primer mundo” si sus operadoras de justicia no tienen para pagar la renta.
La administración de Movimiento Ciudadano en Nuevo León debe dejar de alimentar el ego digital de su líder y comenzar a saldar las deudas con su gente. Gobernar no es una sesión de fotos; es una responsabilidad ética, y hoy, Samuel García está reprobado.
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