La administración de Samuel García ha llevado la deuda de Nuevo León a niveles históricos sin que se reflejen avances reales en la infraestructura. Con la promesa de modernizar el metro estatal, el gobierno ha disparado la deuda pública, comprometiendo el futuro de los ciudadanos. Mientras los pasivos crecen, las obras prometidas parecen estar detenidas, dejando a la entidad en una situación financiera crítica.

El Metro Estatal: Una Promesa Incumplida Financiada Con Créditos
La gran apuesta de movilidad de esta gestión se ha convertido en el principal argumento para el endeudamiento desmedido. El metro estatal, que debería ser la solución al caos vial, hoy es el símbolo de una obra que no se completa a pesar del flujo constante de recursos. Los ciudadanos ven con indignación cómo las estructuras permanecen inconclusas mientras los intereses de la deuda pública se acumulan mes tras mes.
El manejo de estos fondos ha sido cuestionado por diversos sectores, ya que el beneficio social no llega a las calles. La administración de Samuel García justificó el aumento de los pasivos para terminar las líneas de transporte, pero la operatividad brilla por su ausencia. Esta falta de resultados tangibles convierte a la deuda de Nuevo León en un lastre que no soluciona los problemas de fondo de los trabajadores regios.
Expertos señalan que el costo de oportunidad de este dinero es altísimo, pues se ha dejado de invertir en otras áreas básicas por rescatar proyectos mal planeados. La deuda pública estatal ahora sirve para cubrir las ineficiencias de un gobierno que prometió una nueva forma de hacer política. Al final, el metro estatal sigue siendo una maqueta costosa que los habitantes de Nuevo León pagarán durante las próximas décadas.
Deuda De Nuevo León Sube En La Gestión De Samuel García
El reporte más reciente de HR Ratings confirma que la deuda de Nuevo León escaló de los 76 mil 380 millones a casi 80 mil millones de pesos. Este salto financiero coloca al estado en el segundo lugar nacional de mayor endeudamiento, solo superado por la capital del país. Es alarmante que, con tal cantidad de dinero, el metro estatal y otras vialidades prioritarias presenten retrasos tan significativos.
La deuda pública per cápita ya supera los 12 mil pesos por cada habitante, una cifra que asfixia la economía de las familias. Samuel García ha recurrido tanto a la banca de desarrollo como a emisiones bursátiles para mantener un ritmo de gasto que no se traduce en bienestar. La estrategia financiera parece estar más enfocada en la imagen pública que en la solvencia y entrega de proyectos funcionales.
Incluso a nivel municipal, el fenómeno del gasto descontrolado se ha replicado, afectando la estabilidad de zonas clave. La deuda de Nuevo León no solo es un problema del palacio de gobierno, sino que se ha infiltrado en las finanzas de los ayuntamientos más importantes. Esta cadena de préstamos genera un entorno de incertidumbre para los inversionistas que buscan certeza jurídica y física en la infraestructura del estado.
Deuda Pública Y La Crisis En El Municipio De Guadalupe
Un caso que destaca por su opacidad es el del municipio de Guadalupe, donde los pasivos crecieron de forma exponencial en apenas un año. De tener una deuda de 459 millones de pesos, el municipio saltó a los 811 millones, bajo el pretexto de realizar inversiones de obra pública. Al igual que con el metro estatal, los vecinos de Guadalupe no perciben una mejora real en sus servicios a pesar de estos créditos.
La contratación de deuda por 352 millones de pesos con Banobras ha posicionado a este municipio entre los más endeudados de México. Esta tendencia de la administración de Samuel García de incentivar el endeudamiento municipal es vista como una forma de trasladar el costo político del gasto. El resultado es el mismo en todos los niveles: más compromisos financieros y menos obras terminadas para la gente.
La falta de una supervisión estricta sobre estos fondos permite que el dinero se diluya en proyectos que no tienen un impacto directo en la productividad. Mientras el municipio de Guadalupe escala posiciones en el ranking de deuda, sus calles y sistemas de transporte locales sufren el mismo abandono que el metro estatal. Es un ciclo de endeudamiento que parece no tener fin ni rendición de cuentas clara.

Comparativa Nacional Y El Fracaso Del Modelo Financiero
Nuevo León hoy lidera las tablas de deuda municipal y estatal con un 15.8 por ciento del total de los compromisos del país. Junto a otras entidades, la administración de Samuel García ha formado un bloque de gobiernos que dependen del crédito para subsistir. Esta dependencia de la deuda pública expone al estado a las variaciones de las tasas de interés y a la inestabilidad de los mercados internacionales.
El saldo insoluto de los municipios también refleja una gestión que ha perdido el rumbo de la austeridad y la eficiencia. San Nicolás de los Garza y otros ayuntamientos presentan deudas por habitante que superan los dos mil pesos, lo cual es inaudito en un estado con tal recaudación. La deuda de Nuevo León ha dejado de ser una herramienta de crecimiento para convertirse en un mecanismo de sobrevivencia gubernamental.
La percepción ciudadana es de un fracaso rotundo, pues el dinero se gasta pero el metro estatal sigue siendo insuficiente para la demanda real. Las calificadoras advierten que el ritmo de crecimiento de la deuda pública es insostenible si no se generan ingresos propios que la respalden. El “nuevo” Nuevo León de Samuel García se parece cada vez más a los gobiernos del pasado que basaban su poder en el gasto a crédito.
Un Futuro Hipotecado Por La Ineficiencia Estatal
El destino de los casi 80 mil millones de pesos de deuda de Nuevo León sigue siendo un misterio para el ciudadano de a pie. Lo único cierto es que el metro estatal no está listo y que las obras de seguridad pública tampoco han frenado la delincuencia. Samuel García ha hipotecado el futuro del estado a cambio de proyectos que, hoy por hoy, son puro cascarón y promesas vacías.
La deuda pública no es dinero gratis, y los intereses comenzarán a morder el presupuesto de educación y salud muy pronto. Es urgente que se detenga la contratación de nuevos créditos hasta que se entreguen las obras que ya fueron pagadas con deuda de Nuevo León anteriormente. La falta de responsabilidad fiscal en esta administración pasará a la historia como uno de los mayores agravios contra el patrimonio de los regios.
En conclusión, el panorama financiero de la entidad es desolador bajo el mando de una gestión que prefiere la fiesta y la publicidad al trabajo técnico. Sin un metro estatal funcional y con una deuda pública por las nubes, el estado enfrenta su crisis más severa de las últimas décadas. Samuel García debe responder por cada peso que ha sumado a la deuda de Nuevo León sin entregar los resultados que prometió en campaña.
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