Las temperaturas que se registran en Nuevo León durante diciembre ya no son las mismas que muchas personas recuerdan. En especial, la temperatura en Navidad se ha convertido en un tema frecuente de conversación entre familias que notan que el frío ya no es protagonista de las fiestas decembrinas. Lo que antes era un mes asociado a bajas temperaturas hoy muestra un comportamiento distinto.

De acuerdo con datos históricos del Servicio Meteorológico Nacional, diciembre presenta una tendencia clara hacia inviernos más cálidos. Entre 2015 y 2025, las temperaturas máximas promedio han oscilado entre los 20.5 y los 28.2 grados centígrados. Estas cifras confirman una mayor presencia de días templados e incluso cálidos, aun cuando se trata de un mes tradicionalmente invernal.
Uno de los registros más llamativos ocurrió en diciembre de 2021. Ese año se posicionó como el más cálido del periodo analizado, con una temperatura máxima promedio de 28.2 grados. Este dato refuerza la percepción ciudadana de que la temperatura en Navidad ha cambiado de forma sostenida.
Este comportamiento no se limita a un solo episodio. Al contrario, se repite con frecuencia en los últimos años. Las celebraciones decembrinas ahora se desarrollan bajo un clima más estable y agradable, lo que influye directamente en la forma en que se vive la Navidad en la entidad.
Temperatura En Navidad: Diciembre Ya No Es Tan Frío
Durante décadas, diciembre se caracterizó por mañanas frías y tardes frescas. Sin embargo, los registros recientes muestran una evolución distinta. La presencia de días realmente fríos ha disminuido, mientras que los días templados se han vuelto más comunes.
Entre 2015 y 2025, los datos del SMN reflejan una variabilidad térmica que se inclina hacia temperaturas más altas. La temperatura en Navidad ya no suele ubicarse en rangos bajos, sino en valores que permiten actividades al aire libre sin mayor incomodidad.
Este cambio también modifica la percepción del invierno. Para muchas personas, los inviernos cálidos comienzan a ser parte de la normalidad. La idea de un diciembre con frío constante ya no coincide con la experiencia cotidiana.
Además, la recurrencia de temperaturas superiores a los 25 grados en diciembre rompe con patrones históricos. Aunque aún existen descensos ocasionales, estos suelen ser breves y no dominan el mes. La Navidad, en consecuencia, se vive con menos capas de ropa y mayor flexibilidad en los planes.

Cómo Se Vive La Navidad Con Calor
La temperatura en Navidad influye directamente en la forma en que se celebran las fiestas. Con días más templados, muchas reuniones familiares se trasladan a patios, terrazas y jardines. El clima favorece convivios al aire libre, incluso durante la noche.
La vestimenta también refleja este cambio. Chamarras gruesas, bufandas y abrigos ya no son indispensables durante todo el día. En muchos casos, basta con ropa ligera o suéteres delgados, algo impensable décadas atrás en pleno diciembre.
Las posadas y celebraciones tradicionales se adaptan de manera natural. Actividades que antes se realizaban en interiores ahora aprovechan espacios abiertos. Esto genera un ambiente distinto, más relajado y menos condicionado por el frío.
Los inviernos cálidos no eliminan el espíritu navideño. Las tradiciones se mantienen, pero se desarrollan bajo un contexto climático diferente. La Navidad sigue siendo un momento de reunión y convivencia, solo que con temperaturas más elevadas.
Inviernos Más Cálidos: Una Tendencia Que Se Mantiene
Al analizar los registros de la última década, queda claro que este patrón no es pasajero. La temperatura en Navidad ha mostrado una tendencia sostenida hacia valores más altos, con menor frecuencia de días fríos prolongados.
Aunque cada año presenta variaciones, la constante es la presencia de climas templados durante diciembre. Los picos de calor ya no resultan sorprendentes, y los descensos térmicos suelen ser breves.
Este comportamiento influye en la planeación de actividades decembrinas. Muchas personas organizan celebraciones asumiendo que el clima será favorable. La Navidad deja de estar asociada a un frío intenso y se percibe como una temporada más flexible.
Los inviernos cálidos forman parte de una realidad climática que se repite año con año. Los datos muestran un cambio claro en las condiciones térmicas no solo de México, sino del mundo.
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